La visión humana es algo realmente fascinante pero con unos límites que muchas personas desconocen. Es interesante saber lo que nuestros ojos son capaces de ver y por qué. En este sentido, cabe destacar que los fotones (partículas de luz) son los responsables de la información que llega a nuestros ojos y los conos y bastones, las células de la retina sensibles a las partículas de luz.

límites de la visión humana

El sentido de la vista es excepcional pero al igual que el resto de sentidos, tiene sus límities.

 

Plantearnos seriamente los límites de la visión humana nos lleva a buscar la explicación de cómo y porqué vemos. Obviamente, nuestra vista dispone de algunas limitaciones que es complicado conocer. Cualquier cosa que nuestros ojos son capaces de ver se debe a la participación de los fotones que son simples partículas de luz que chocan contra los objetos, rebotando y haciendo que la imagen llegue hasta nuestra vista. Los fotones, por lo tanto, son imprescindibles para la visión humana.

 

Percepción de los colores

Si nos preguntamos cuántos colores será capaz de ver un ojo humano, la respuesta debe ser muy meditada. En principio, no todas las personas disponemos de la misma capacidad de vista, por lo que no todo el mundo será capaz de ver la misma cantidad de colores. Pero vamos a explicar esto.

El ojo de las personas dispone de 3 tipos de conos (por norma general) y cada uno de estos tipos son más sensibles a un rango de longitud de onda (rojo, verde y azul). Los conos son unas células fotosensibles que permanecen ubicadas en la retina. Cada uno de estos conos podría distinguir aproximadamente 100 colores distintos. Por lo tanto, la teoría nos dice que una persona con una visión “normal” debería de poder distinguir entre un total de un millón de tonalidades distintas. Aunque la subjetividad juega un papel muy importante en la percepción del colorido, por lo que es complicado arriesgar eligiendo un número concreto de colores para todo el mundo.

Conos y bastones

El ojo humano dispone de dos tipos de células fotosensibles (capaces de percibir la luz): conos y bastones.

 

Ahora vamos un poco más allá. La vista humana dispone de conos (ya los hemos explicado) y bastones. Estos últimos son más sensibles a la luz que los conos y por tanto, los encargados de la visión en condiciones de luz discreta, es decir, cuando no existe apenas luminosidad. Sin embargo, los bastones son sólo de un tipo y el espectro de luz que son capaces de distinguir va tan sólo de verde al azul.

Además, existen personas que cuentan con una mutación genética concreta que hace que dispongan de un cuarto tipo de cono, o sea, uno más de lo habitual. Estas personas son conocidas como tetracrómatas y disponen de una visión excepcional. Es más habitual que esta mutación afecte a mujeres y en estos casos serían capaces de distinguir hasta 100 millones de colores distintos.

En el polo opuesto estarían las personas afectas de dicromatismo. En estos casos, los conos de la retina se reducirían a solo dos por lo que la capacidad de distinguir colores se vería bastante afectada. 10.000 serían los tonos que podrían diferenciar las personas que solamente disponen de dos conos.

Dispones de más información sobre la percepción del color en este otro artículo.

 

La importancia de los fotones

Los conos, que como ya hemos dicho se encargan de la visión de los colores, requieren una mayor cantidad de fotones para ver correctamente que la que necesitan los bastones. Esto tiene su lógica teniendo en cuenta que los bastones se encargan de la visión en condiciones de luz mucho más deficientes. Esto explica, además, que en el momento en que la luz existente es débil los colores se vean reducidos. En estos casos los bastones son los encargados de generar la visión.

estrellas distantes

No importa cuan lejana esté una estrella (años luz). Si los fotones que emite llegan a nuestros ojos, la veremos.

 

Algunos experimentos elaborados durante los años 40 demostraron que solo hace falta un “cuanto” de luz para que se pueda generar la visión. El estudio en cuestión se ejecutó en la Universidad de Columbia. Para llevarlo a cabo introdujeron a un grupo de personas en una habitación oscura, permitiéndoles un tiempo prudencial para que sus ojos se acostumbrasen a las condiciones lumínicas del lugar. Obviamente, y según la experiencia que podemos tener todos, los bastones tardan unos minutos en activarse y permitirnos la visión en estas condiciones.

Tras este tiempo, los responsables del estudio iluminaron la cara de los voluntarios con un haz de luz de color y se pudo comprobar que solamente necesitaron 54 fotones para ver dicho flash. De aquí la expresión de que solamente es necesario un cuanto de luz para que nuestra visión se active.

 

¿Hasta dónde llega la visión humana?

Aunque parezca extraño, no existe un límite real de tamaño para poder ver un objeto, y lo mismo ocurre con la lejanía. La realidad está en los fotones. Dependiendo de la cantidad de fotones veremos objetos que estén ubicados más cerca o más lejos. Una explicación sencilla es que podemos ver las estrellas que iluminan el cielo nocturno. Estos astros están a millones de kilómetros de nosotros, pero sus fotones son capaces de cruzar el espacio y llegar hasta nuestras retinas, activando la visión.

La agudeza visual sería otro de los puntos clave a tratar para hablar de los límites reales de la visión humana. El espacio real que existe entre nuestros conos y bastones es un factor fundamental que nos aportará mayor o menor agudeza visual. Por esto motivo, no todas las personas somos capaces de ver las cosas con la misma agudeza visual.

Fuente: BBC

 

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