Enfermedades de los ojos

El ojo como ventana al cuerpo

By agosto 30, 2013 mayo 8th, 2020 Sin comentarios

Exploracion OftalmologicaLejos de lo que mucha gente piensa, el ojo no funciona de forma independiente con sus propias patologías aisladas del resto del cuerpo, sino que al igual que los demás órganos, tanto su fisiología como su patología están intrínsecamente relacionados con los demás sistemas. De hecho, es habitual que a través del ojo se diagnostiquen múltiples cuadros o enfermedades extraoculares, que de otro modo habrían pasado desapercibidos hasta fases tardías. Esto es así porque al contrario que muchas de las estructuras corporales, el ojo es mucho más accesible para cualquier examen microscópico, y como los sistemas circulatorio, endocrino, inmunológico y nervioso de todos los órganos están interconectados entre sí, cambios en cualquiera de ellos pueden ser detectados por un especialista oftalmólogo incluso antes de que el paciente experimente los síntomas.

Patologías cardiovasculares

En el caso de patología cardiovascular, los ojos resultan ser una potente herramienta para su detección y seguimiento, pues el estado de los vasos retinianos otorga un fiel reflejo de cómo se hallan el resto de vasos sanguíneos corporales. Algunos de los cambios que sufren las arterias y venas que nutren la retina y que deben alertarnos sobre alteraciones vasculares incluyen cambios en el calibre, disminuyendo el arteriolar (las arterias se observan pálidas y estrechadas) y aumentando el venoso debido al enlentecimiento de la circulación; anomalías perimaculares, es decir, de las vénulas que rodean la mácula (punto de máxima agudeza visual de la retina), las cuales aparecen dilatadas en tirabuzón; modificación del brillo y color de las arteriolas que pasan a ser de un tono amarillento (“arterias en hilo de cobre”) o grisáceo (“arterias en hilo de plata”); y modificación de los cruces arteriovenosos. Cabe destacar también la aparición de trastornos mucho más llamativos como la oclusión de la arteria central de la retina que produce una pérdida brusca e indolora de la visión monocular, que obliga a realizar un examen cardiovascular intensivo en busca de posibles placas ateromatosas que puedan haberse desprendido a nivel carotídeo por ejemplo. Además de todo esto, hallazgos más evidentes y benignos como son los xantelasmas, proliferaciones grasas a nivel palpebral, pueden alertarnos de posible hipercolesterolemia familiar o arteriosclerosis.

Enfermedades autoinmunes

En cuanto a enfermedades autoinmunes, los ojos también juegan un papel importante pues se ven afectados en muchas de ellas. Una alteración relativamente frecuente es el síndrome de ojo seco, el cual, además de por otras causas, puede estar causado por alguna colagenopatía o enfermedad mucocutánea. La enfermedad de Graves-Basedow también constituye una de las patologías autoinmunes con un claro diagnóstico a nivel ocular. En este trastorno, hay una producción excesiva de anticuerpos dirigidos hacia la tiroides produciendo en la gran mayoría de los casos hipertiroidismo acompañado de retracción del párpado superior y exoftalmos (proyección hacia fuera del globo ocular). La aparición de uveítis de repetición también debe alertar al clínico sobre una posible patología autoinmune de base donde los complejos inmunocirculantes se acumulan en la úvea al ser una región altamente vascularizada.

A nivel de diagnóstico tumoral, no solo podemos detectar tumores oculares a través de los ojos, sino otros originados en otras partes del cuerpo que de otro modo permanecerían silentes hasta estadios más avanzados, permitiendo el examen oftalmológico un diagnóstico precoz y por tanto una mayor probabilidad de curación. A grandes rasgos, si detectamos un tumor intraocular debemos descartar que se trate de una metástasis siendo necesario un rastreo exhaustivo. El origen más frecuente de las metástasis intraoculares en mujeres son la mama y el pulmón, y en hombres el pulmón. Además, de forma indirecta se pueden detectar algunos tumores como el carcinoma broncogénico o tumor de Pancoast pues éste afecta a la segunda neurona de la vía simpática encargada de la regulación del diámetro pupilar, produciéndose por tanto alteraciones pupilares en el transcurso de dicho tumor.

Otras enfermedades sistémicas que pueden ser detectadas a través del sistema visual incluyen la enfermedad de Wilson (degeneración hepatocerebral) en la que aparece un depósito anular y verde alrededor de la córnea denominado anillo de Kayser-Fleisher; la enfermedad de Fabry (enfermedad por depósito de alfa-galactosidasa) en la que se observan depósitos bilaterales corneales “en bigotes de gato”; o la hipovitaminosis A en la que es frecuente encontrar unos depósitos blancos a nivel ocular denominados manchas de Bitot.

Aunque ni mucho menos se nombran todas las patologías detectables extraoculares que pueden diagnosticarse a través de los ojos, queda patente la importancia de revisiones periódicas no solo por nuestra salud visual, que ya de por sí es de gran importancia, sino por la salud del resto de nuestros órganos, siendo los ojos un fiel reflejo de cómo nos encontramos por dentro.

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