Continuando con el especial sobre el ojo seco que iniciamos hace dos capítulos, llega el capítulo final. Es decir, los distintos tratamientos disponibles hoy en día para esta patología ocular. Aunque es importante destacar que el tratamiento del ojo seco todavía no es capaz de actuar sobre la causa de la enfermedad, pero sí sobre los síntomas. Es decir, hablamos de una patología crónica que se seguirá padeciendo pese a poder moderarse gracias a la ayuda de los tratamientos.

 

Envases de lágrima artificial

El tratamiento más frecuente para el ojo seco es la aplicación de lágrima artificial que en función de su composición y grado de viscosidad se aplica en unos casos u otros.

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Tratamiento mediante lágrimas artificiales

Existe un tratamiento para el ojo seco que destaca por encima de todos. Se trata del uso de lágrimas artificiales. Ya comentamos que lo que ocurre con la sequedad ocular es que la película lagrimal no aguanta lo suficiente dentro del ojo, por diversos motivos. Y esto hace que la lágrima se rompa continuamente. Así que los remedios para el ojo seco pasan por hacer uso de lágrimas artificiales que logren evitar síntomas más desagradables, o por lo menos, paliarlos.

Teniendo en cuenta que la lágrima natural en pacientes con ojo seco es insuficiente o de baja calidad, la idea es buscar una alternativa que permita una mejoría en este sentido. Además, el uso de estas lágrimas artificiales no impide para nada que se siga produciendo la lagrima natural del ojo de forma convencional.

Es importante hablar de las características concretas de las lágrimas artificiales:

  • GRADOS DE VISCOSIDAD: la lágrima artificial está formada por un compuesto químico que se activa con el agua y es capaz de mantenerse en la superficie del ojo por un tiempo determinado. Este compuesto hace que la lágrima no se evapore con tanta rapidez. Hablando de esto hay que mencionar los diferentes grados de viscosidad de estas lágrimas pues dependiendo de esto, tendrán una aplicación y otra.
    • Lágrimas muy viscosas o espesas: estas son las que mayor permanencia tienen en el ojo y suele ser la apropiada para casos graves de sequedad ocular. Pero tiene algunos inconvenientes relacionados precisamente con su densidad, y es que puede provocar una sensación de cuerpo extraño e, incluso, cuadros de visión borrosa.
    • Lágrimas poco viscosas: estas lágrimas artificiales son bastante más cómodas y evitan la visión borrosa o la sensación de cuerpo extraño que comentábamos con anterioridad. No obstante, es mucho menos duradera que las anteriores, ya que se mantienen en el ojo entre 20 y 40 minutos aproximadamente.
    • Lágrima líquida o suero fisiológico: esta es la lágrima artificial más líquida que existe. Aunque realmente no se trata de una lágrima porque es simplemente utilizar el suero fisiológico para casos de sequedad ocular leves. En pacientes con síntomas más agudos esto no será de utilidad debido a la baja permanencia del suero en el ojo. Esto ocurre porque con el suero no existe ningún principio activo que se asemeje a las lágrimas naturales y sea capaz de retener el producto.

 

Tratamientos para el ojo seco

En la actualidad no existe un sustituto ideal para la lagrima natural y es esta la principal limitación terapéutica del ojo seco.

 

  • PARECIDO CON LA LÁGRIMA NATURAL: lo primordial en este sentido es que las lágrimas artificiales cuenten con un parecido químico similar al de las lágrimas naturales. Para ello es fundamental lograr una presión osmótica óptima. Todo esto está muy bien, y muchas lágrimas se acercan bastante a las proporciones de las lágrimas originales. No obstante, existen algunos compuestos que por ahora no hay forma de imitar de forma artificial. Hablamos de nutrientes, encimas, anticuerpos, etc. Estos elementos no es posible, por ahora, añadirlos de forma artificial a las lágrimas de tratamiento para el ojo seco.
  • ESTERILIDAD: las lágrimas artificiales tienen un problema grave añadido y es la dificultad a la hora de mantenerlas estériles. Y es que estos líquidos suelen convertirse en un caldo de cultivo perfecto para bacterias y gérmenes. Teniendo en cuenta esto, los fabricantes de estos productos optan por diferentes formatos para garantizar la máxima esterilidad posible. Hace muchos años se hacían las lágrimas artificiales en forma de colirio. Para que estos botes tuvieran durabilidad se les añade una serie de conservantes que resultan agresivos y tóxicos para los ojos. Hoy en día la cosa ha cambiado y suelen comercializarse en formato de monodosis, eliminando los conservantes totalmente. El problema de las monodosis es la poca duración que tienen. Y, por último, actualmente existe una lágrima artificial en formato similar al colirio pero sin conservantes de ningún tipo. Estos botes llevan un sistema específico de microfiltrado que no permite la entrada de gérmenes. Son las lágrimas más cómodas, pero resultan caras y la sanidad pública no cubre el tratamiento con estas soluciones oftalmológicas.
  • OTRAS CARACTERÍSTICAS: tras las diferentes investigaciones que tienen en marcha los distintos laboratorios van creando diversas opciones en cuanto a lágrimas artificiales. La búsqueda incesante es para conseguir un producto que garantice la viscosidad de la que hablábamos, la esterilidad y que se parezca muchísimo a la lágrima natural.

 

La causa del ojo seco

En artículos anteriores (ojo seco I y ojo seco II) hemos explicado que se trata de una patología crónica en la que actualmente no es posible tratar directamente la causa, ya que se trata de una enfermedad multifactorial. Obviamente si se consiguiera esto sería un éxito rotundo porque se podría eliminar la enfermedad de raíz. No obstante, esto todavía no es viable. Por el momento, el tratamiento para el ojo seco con lágrimas artificiales es lo más frecuente.

No obstante, ya dijimos que en pacientes jóvenes es muy probable que el ojo seco esté relacionado con la blefaritis. En estos casos sí que se debe de realizar un tratamiento concreto para esta patología asociada, lo que lograría reducir de forma considerable la sequedad ocular.

 

Otros tratamientos para el ojo seco

Ya hemos comentado que los laboratorios farmacéuticos continúan investigando distintas posibilidades de soluciones para el ojo seco. Y ya es posible acceder a algunos de estos tratamientos. No obstante, es fundamental que los indique un oftalmólogo, debido a la complejidad de los mismos.

Tapones lagrimales

En los ojos normales, el exceso de lágrima se drena a través de los conductos lagrimales hacia la nariz y garganta. En los casos de ojo seco severo o grave es posible colocar unos tapones que obstruyan estos conductos haciendo así que la lágrima permanezca más tiempo en la superficie del ojo.

Existen tapones lagrimales temporales y permanentes y se aplican en función de la gravedad del problema. Los tapones permanentes están hecho de silicona, mientras que los temporales son solubles y están hecho con colágeno. Generalmente se aplica un tapón lagrimal soluble a modo de prueba de tratamiento para ver de qué manera reacciona el ojo. En caso de obtener resultados favorables se aplica un tapón permanente.

Cuando se colocan correctamente, este tipo de implantes no generan molestias y son imperceptibles a la vista. En cualquier caso, el tratamiento de ojo seco mediante tapones lagrimales es reversible pues es posible su explantación.

Colocación de tapones lagrimales de silicona

Suero autólogo

Se trata de un suero que se obtiene de la propia sangre del paciente de ojo seco lo que garantiza la compatibilidad. Este suero contiene componentes especiales para la regeneración de tejido afectado por el ojo seco que aparece en casos moderados, graves y muy graves. Este tratamiento cuenta con algunos inconvenientes como su conservación, que es muy específica. Además su durabilidad es corta, precisamente para evitar que bacterias y gérmenes se alojen en él. Por norma general este tratamiento está indicado para pacientes de ojo seco grave.

 

Suero rico en factores de crecimiento

Se trata de un preparado similar al suero autólogo. También se obtiene de la sangre del paciente pero el tratamiento es distinto para favorecer la proliferación de los factores de crecimiento que generan las plaquetas sanguíneas. Una ventaja sobre el suero autólogo es que permite su uso como coágulo y no requiere un uso continuado como colirio.

 

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