Enfermedades de los ojos

Sinequias iridianas

By julio 3, 2013 mayo 8th, 2020 2 Comments

Una sinequia es la adherencia entre dos estructuras adyacentes. En el ojo, las sinequias pueden ser anteriores (iridocorneales) o posteriores (iridocristalinianas).

 

Sinequia iridiana

Las sinequias del iris son adherencias entre éste último y la córnea o el cristalino.

 

Tipos de sinequias con el iris

  • Sinequias anteriores

    Aparecen cuando se produce la adherencia entre el iris (la parte coloreada del ojo) y la córnea (lente transparente que cubre la parte anterior del ojo).

  • Sinequias posteriores

    las posteriores Aparecen cuando la adherencia es entre el iris y el cristalino (la lente biconvexa situada por delante del humor vítreo y por detrás del iris que nos permite enfocar objetos situados a diferentes distancias).

Centrándonos en las sinequias posteriores o iridocristalinianas, éstas pueden tener un origen congénito o bien adquirido tras sufrir un trauma (por ejemplo quirúrgico) o una uveítis anterior (frecuente en personas con artritis reumatoide). Si la fusión iris-cristalino afecta a los 360 grados del iris, se denomina seclusión pupilar, pues la pupila queda “sellada”. En este caso, puede aparecer un glaucoma secundario a dicha seclusión debido a que el humor acuoso no puede pasar de cámara posterior (espacio entre el cristalino y el iris) a cámara anterior (espacio entre el iris y la córnea). Esta comunicación entre ambas cámaras resulta de vital importancia debido a que constituye el sistema de drenaje principal del ojo: el humor acuoso se forma en la cámara posterior (concretamente en los cuerpos ciliares) y pasa a cámara anterior a través de la pupila para ser drenado a través del trabeculum (en el ángulo iridocorneal) al conducto de Schlemm y de ahí a las venas epiesclerales. Si este drenaje falla, se acumula el humor acuoso, el cual es forzado a dirigirse hacia atrás (hacia el humor vítreo), aumentando así la presión intraocular y pudiendo causar daños a nivel del nervio óptico. Además, en esta situación el iris estará ligeramente abombado, lo que se denomina “iris bombe”.

Sin embargo, no todas las sinequias tienen que cursar con este cuadro y de hecho muchas de ellas permanecen asintomáticas durante un tiempo.

 

Tratamiento

Para tratar la sinequia o para evitarla en situaciones de riesgo, se emplean colirios midriáticos, es decir, que dilaten la pupila. Esta dilatación pupilar con la consecuente separación de ambas estructuras (iris y cristalino) es lo que da lugar a la deformación pupilar, adquiriendo ésta una forma de trébol en los casos más complejos. Cabe destacar que si los midriáticos no funcionan, se pueden emplear antifibrinolíticos para así destruir las adherencias fibrosas que se han formado.

 

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